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Dudas y leyendas

DUDAS Y LEYENDAS 

Es importante procurar aclarar las  dudas y leyendas que circulan con respecto a la figura de San Martín, pues, como afirmaba Font Ezcurra “la historia es en esencia justicia distributiva, pues discierne el mérito y la responsabilidad”. Por eso, no puede limitarse al relato de los hechos pasados, sino que debe investigar la causa de los hechos, y esclarecer, en la medida de lo posible, los acontecimientos que se prestan a la confusión. 

1) ¿Cómo puede considerarse a San Martín “padre de la Patria”, si vivió la mayor parte de su vida fuera de la patria? 

Es cierto que San Martín vivió en tierra americana sólo 18 años en total, de sus 72 años de vida; 6 años en la niñez, y 12 años en su campaña libertadora. Lo que ocurre es que hasta 1816 no existía la Argentina, y aún hasta 1852 no existió, estrictamente, el Estado Argentino unificado, y recordemos que San Martín fallece en 1850.

San Martín nació en el Virreinato del Río de la Plata, que era una provincia perteneciente a la Corona de Castilla, a su vez, integrante del Imperio Español. Por lo tanto, la patria originaria de San Martín era el Imperio Español, que luego se desagrega en varios Estados independientes, uno de los cuales fue el de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

 Por otra parte, queda constancia escrita de que el deseo de nuestro héroe, al finalizar su vida pública, era vivir en la chacra que había adquirido en Mendoza. Se vio obligado a viajar a Europa por la situación política imperante en 1824, en que el gobierno porteño, dirigido por Rivadavia, lo consideraba un elemento peligroso, y hasta corría peligro su vida. Tal como luego le ocurriría a otros patriotas, debió vivir sus últimos años en el exilio. 

2) ¿Por qué volvió San Martín al Río de la Plata, en 1812? 

Sobre este punto, se han emitido varias opiniones que debemos analizar, sucesivamente:

2.1. Porque era un agente inglés     

 Quien primero lanzó esta tesis fue nada menos que Alberdi, en su libro “El crimen de la guerra”:

“En 1812, dos años después que estalló la revolución de Mayo de 1810, en el Río de la Plata, San Martín siguió la idea que le inspiró, no su amor al suelo de su origen, sino el consejo de un general inglés, de los que deseaban la emancipación de Sud-américa para las necesidades del comercio británico” (p. 213).

Afirmación gravísima, de la que no ofrece ninguna prueba. Hace pocos años, un libro de Sejean “San Martín y la tercera invasión inglesa”, afirma:“...hubo una tercera invasión inglesa y que triunfó. Y que triunfó de la mano de San Martín”. Tampoco en este caso se ofrecen pruebas, sino una serie de datos inconexos sin rigor académico. 

En cierto modo, esta tesis se deriva de la leyenda, iniciada por Mitre, de la salida furtiva de San Martín desde España. La verdad, es que el propio Consejo de Regencia, el 5-9-1811, le concedió el retiro del servicio, que había solicitado, conservando el fuero militar y derecho al uso de uniforme.

Es cierto que utilizó para salir de España una visa inglesa; eso se explica pues Cádiz era un istmo, cercado en tierra por el Ejército napoleónico, y bloqueado en el mar por la escuadra inglesa. La única vía de salida era la visa del consulado inglés en Cádiz; su amigo Duff le consiguió pasaje en un bergantín inglés, hasta Lisboa, pero no le aceptó el dinero que le ofreció para no quedar obligado. 

Si no bastaran estas precisiones, recordemos que Manuel Castilla, que era el agente inglés en Buenos Aires, le escribió al Cónsul Staples, el 13-8-1812, con motivo del arribo de la fragata Canning, en la que viajó San Martín desde Londres:

“Esta también un coronel San Martín...de quien... no tengo la menor duda está al servicio pago de Francia y es un enemigo de los intereses británicos”.

No resulta creíble que, si era el Libertador un agente inglés, no se le hubiese comunicado tal situación al representante en Buenos Aires.

El Dr. Terragno concluye que: “San Martín no fue un agente inglés, sino un estratega que se supo aprovechar de las alianzas transitorias según su conveniencia”.

 2.2. Por sentir nostalgia o el llamado de la tierra      

Esto lo dice Mitre: “se decidió a regresar a la lejana patria a la que siempre amó como a la verdadera madre, para ofrecerle su espada y consagrarle la vida”.

El argumento es poco serio, si recordamos que sólo había vivido 6 años en estas tierras (5 en Yapeyú y 1 en Buenos Aires). Toda su formación, escolar y militar, la recibió en España, donde había vivido hasta entonces 28 años. Varias veces mencionó con orgullo los veinte años de honrados servicios que cumplió en el ejército español; sería insólito que recién a los 34 años de edad sintiera ese llamado de la tierra.

 2.3. Porque era un mestizo     

 Una nueva interpretación del llamado de la tierra -esta más creíble, si fuese cierta- la difundió García Hamilton, apoyando lo afirmado por Chumbita en “El secreto de Yapeyú”, que considera que hay otra explicación para este enigma. San Martín sería mestizo “y sufría en carne propia la injusticia del sistema colonial. Se alzó, desafiando al mundo de su padre. Transformó su humillación en rebeldía política” (Clarín, 16-7-01).

La tesis de Chumbita, que fue rechazada por el Congreso Sanmartiniano, de Agosto de 2000, sostiene que San Martín fue hijo de don Diego de Alvear -padre de Carlos de Alvear- y de Rosa Guarú, una india guaraní. El Capitán Juan de San Martín, para evitar el escándalo de su camarada, habría anotado como hijo suyo a José.

Es cierto que don Diego de Alvear anduvo por Yapeyú, en su condición de marino, integrando una comisión de límites, que debía demarcar las posesiones portuguesas y españolas. Sin embargo, en la Historia de don Diego de Alvear, escrita por su hija Sabina, consta que don Diego estuvo en Yapeyú en 1792, cuando José tenía ya 12 años. 

2.4. Cumpliendo un mandato masónico      

 Mitre y Sarmiento, además de haber ocupado la Presidencia de la Nación, fueron ambos grado 33 de la Masonería argentina, y desempeñaron el cargo de Gran Maestre (máxima autoridad). Pues bien, ambos sostuvieron que la Logia Lautaro no integró la masonería, sino que era una logia política.

Como la cuestión es importante, le dedicamos un desarrollo especial, basado en documentos de la propia masonería, en el Tema “San Martín no fue masón”, que se encuentra en este mismo sitio.

 2.5. Por motivos ideológicos      

Se sostiene que San Martín habría querido ayudar a aplicar en América sus ideas políticas liberales, que no podían aplicarse en España, donde, en caso de rechazarse la invasión napoleónica, quedaría restaurada la monarquía absoluta de Fernando VII.

Es cierto que San Martín, al igual que otros patriotas, adhería a las ideas que, en forma genérica, se llamaban liberales, entendidas como lo contrario a la  opresión de la monarquía absoluta. Pero nunca manifestó adhesión a la ideología liberal, fundamentada en las teorías de Locke, Rousseau, y otros, que estaba ya condenada por la Iglesia desde 1791 (Carta Quod Aliquantum, de Pío VI).

Podemos citar la carta al Cabildo de Mendoza, de 1815: “no cesan los enemigos de nuestro liberal sistema, constantes en sostener el de opresión y tiranía...”. 

En otra carta, al Gral. Guido (1-2-1834), expresa: “el título de un gobierno no está signado a la más o menos liberalidad de sus principios, pero sí a la influencia que tiene en el bienestar de los que obedecen. Ya es tiempo de dejarnos de teorías, que 24 años de experiencia no han producido más que calamidades. Los hombres no viven de ilusiones sino de hechos”.

Con respecto al sistema de gobierno, tuvo una posición pragmática, no tenía predilección por ningún sistema teórico. En ocasión del Congreso de Tucumán, dijo que sea cualquiera con tal que no vaya contra la religión, es decir que no sea malo en si mismo.

Tuvo en una primera etapa simpatía por la república, dada la experiencia de la corte española, pero en América, siempre postuló la monarquía, desde que llegó hasta que se fue. También lo hizo en Chile y en Perú. Creía que era necesaria para asegurar la independencia.Para él lo esencial era la autoridad.

En carta al Gral. Pinto, ex presidente de Chile, le comenta:“su afortunada patria ha resuelto el problema (confieso mi error, yo no lo creí) de que se pueda ser republicano hablando la lengua española...importa...que la esencia de las cosas llene el objeto, lo demás es sin importancia.” (26-9-1846) 

3) Verdadero motivo de su regreso    

 Los reyes borbónicos se habían apartado de la tradición hispánica; influidos por el racionalismo, aplicaban el llamado despotismo ilustrado. Desde el Pacto de Familia de 1761, España dejó de interesarse en América. Además, Napoleón quiebra la unidad imperial, y los americanos temían ser negociados por la Junta Central.

San Martín peleó contra el invasor francés, pero no se ilusionaba con la victoria de Bailen. Napoleón entró con 250.000 hombres y repuso en el trono a su hermano José. Suponiendo que triunfara España con ayuda de Inglaterra, sería la victoria de unos reyes ineptos.

Por eso, decidió combatir por la independencia y salvar la verdadera España, en América. No fue una decisión personal, sino compartida por muchos nativos de este continente que vivían en España. Por ejemplo, Guido expresa en una carta: “Esclavizada la península desde 1808, y abrumada toda ella por el inmenso poder del emperador Napoleón, alejábase toda esperanza de su independencia...”.

Coincide con el comentario que hace San Martín: “En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar” (carta a Castilla, 11-9-1848).

4) ¿San Martín aplicó el plan de un general extranjero?    

El Dr. Terragno, en su libro “Maitland y San Martín”, sugiere que el plan continental que aplicó San Martín, fue elaborado por un general escocés, Maitland. Se trata de un escrito que el autor citado encontró en el Archivo de Escocia.

En realidad, no es un documento, pues carece de fecha, de firma y de destinatario. De todos modos, el contenido es sólo un esbozo, con ideas comunes en la época, y no un plan detallado y fundamentado, como el que diseñó San Martín. [lea más sobre este tema, en el siguiente artículo: La historieta de Pigna]

5) ¿Tuvo San Martín un romance en Perú con Rosa Campusano?     

Aunque sea un aspecto frívolo, no se debe eludir, pues de ser cierta la leyenda, la conducta de San Martín sería reprochable, al mantener una relación adúltera que trasciende al público.

La verdad es que la leyenda tiene como origen un comentario de Ricardo Palma en su obra “Tradiciones peruanas”, donde no aporta ninguna evidencia comprobable de lo que afirma. Según el historiador peruano Cesar Macera, Rosa Campusano fue una de las veinte mujeres que recibieron la Orden del Sol, creada por San Martín, como distinción a quienes habían estado detenidas y torturadas, durante el Virreinato. En la fiesta que se celebró con ese motivo, San Martín bailó con todas, sin haber ninguna constancia de que haya mantenido una relación con la mujer mencionada. 

6) ¿Por qué San Martín abandonó el mando, después de hablar con Bolívar?     

Para entender la decisión, es necesario mencionar el episodio de Rancagua de 1820, cuando San Martín entrega el mando del ejército libertador, al cuerpo de oficiales, alegando que no existía el gobierno del cual dependía. Los oficiales le ratifican su subordinación, pues la autoridad que recibió para hacer la guerra a los españoles no ha caducado ni puede caducar por que su origen que es la salud del pueblo es inmutable.

San Martín había rechazado la exigencia del gobierno de Buenos Aires, de disponer del Ejército de los Andes para sofocar la rebelión de los caudillos del interior, y por eso, debió viajar al Perú con la bandera de Chile. Desde entonces, su autoridad queda condicionada, y en Perú hubo varios actos de indisciplina de los oficiales.

En la entrevista de Guayaquil, quedó en evidencia que el aporte que podía hacer para terminar con la guerra era mínimo, y su jefatura no estaba respaldada por las autoridades de su propio Estado. Por eso, y no por un gesto de humildad ofrece subordinarse a Bolívar, que este no acepta, y no le queda más opción que retirarse de la vida pública. 

En la bibliografía que recomendamos en este sitio, puede confirmarse lo que hemos expuesto sintéticamente. Las dudas y leyendas deben esclarecerse para no distorsionar la imagen del héroe máximo, que, si bien como todo mortal, tuvo defectos y pasiones, no merece ser desprestigiado por falsos historiadores.

Así lo expresa el P. Castellani: 

San Martín ha sido grande y hoy es grande su memoria

pero no basta su gloria

a cubrir a un hijo ruín

no es lo mismo San Martín que los que escriben su historia.

La historieta de Pigna sobre San Martín 

Felipe Pigna es uno de los presuntos historiadores aparecidos en los últimos años, que han alcanzado éxito mediático. Este año lanzó una colección de folletos sobre historia argentina, con forma de historieta, dedicando uno de ellos a la biografía del General San Martín[1]. En la breve introducción, de dos páginas -el folleto no está paginado- el autor realiza afirmaciones, que, por cierto, no documenta, puesto que el folleto carece de bibliografía. Expone: 

-”Al borde del Támesis prosperaban los grupos revolucionarios de carácter masónico como la Gran Hermandad Americana...”;

-”Con juvenil entusiasmo, San Martín desarrolló una febril actividad durante los cuatro meses que permaneció en Londres”.

-”Tomó contacto con los miembros de la Hermandad...”.

-”También se entrevistó con funcionarios del gobierno británico, como James Duff y sir Charles Stuart. Muy probablemente hayan sido ellos quienes le hicieron conocer el plan Maitland”.

-”A mediados de marzo de 1812, La Gazeta de Buenos Aires daba cuenta de la llegada de los militares argentinos. San Martín fue recibido por el jefe de la masonería local, Julián Álvarez...Con la anuencia de Álvarez, San Martín, Carlos de Alvear y sus compañeros de viaje de la George Canning fundaron en mayo de 1812 la Logia de Caballeros Racionales, una sociedad secreta de neto corte masónico que años después recibiría el nombre de Lautaro.” 

1. En la historieta, propiamente dicha -serie de dibujos que constituyen un relato- cuyo relator es el caballo blanco de San Martín (sic) se reiteran las afirmaciones de ese tenor:

-”San Martín fue iniciado como masón en la Logia Integridad de Cádiz, afiliándose a la Logia Caballeros Racionales Nº 3 de dicha ciudad”.

-En otro cuadro, en casa de sir Charles Stuart, diplomático inglés, este conversa con San Martín a quien dice: “Lo veo decidido, quiero mostrarle algo. Entre los miembros de nuestra sociedad secreta se lo conoce como Plan Maitland”. Se muestra la carátula de un libro con este título: “Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú”.

Como el folleto citado se vende en quioscos y supermercados, y está destinado obviamente a niños y jóvenes, considero necesario ocuparme de él, pues está difundiendo masivamente dos afirmaciones tendenciosas: que San Martín fue masón, y que se limitó a ejecutar un plan estratégico diseñado por un militar escocés, Thomas Maitland. 

2. Sobre el Plan Maitland, debe aclararse que se trata de un manuscrito, sin destinatario, ni fecha, ni firma -por lo tanto, no es un documento-, que descubrió casualmente el Dr. Rodolfo Terragno en el Archivo General de Escocia. El mismo Terragno admite que, hasta 1981, cuando lo encontró, no había “ni un rumor sobre el Plan Maitland, ni referencia alguna a su autor, en toda la bibliografía sobre la independencia de Hispanoamérica”[2].

El título de dicho manuscrito es: Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y México. La mención de México es un error del autor, que en el texto se refería a Quito (Ecuador). Maitland que no conoció Sudamérica, recibió información de Sir  Hippisley sobre los modos de atacar las colonias españolas, que, a su vez, la había obtenido de jesuitas exiliados que conoció en Roma. Terragno reconoce que “no hay prueba de que Maitland fuera masón”[3], tampoco puede demostrar que haya conocido a San Martín. Sin embargo, arriesga esta hipótesis: “Que, conociendo los planes y el carácter excepcionalmente reservado de San Martín, algunos de sus numerosos amigos masones haya compartido con él (si no otros secretos de la masonería) información sobre proyectos en los cuales la masonería servía informalmente el interés del Reino Unido”[4]. 

3. El mayor general Sir Thomas Maitland habría presentado su plan a Henry Dundas, secretario de Guerra en el gabinete británico de William Pitt, el Joven. No se trataba de algo novedoso; en realidad, el gobierno inglés empezó a considerar ideas similares, veinte años antes: el coronel Fullarton estudió con Pitt la posibilidad de un ataque en 1780, y el parlamentario Vansittart diseñó otro plan en 1796. La versión final fue elaborada en 1804 por sir Home Popham y Francisco Miranda; es más creíble que San Martín llegara a conocer este último proyecto[5]. 

4. Con referencia al contenido del plan, el escocés proponía un ataque simultáneo a las costas chilenas y rioplatenses. La ocupación de Chile estaría a cargo de una expedición naval por el Pacífico, con tropas traídas del Cabo de Buena Esperanza y la India. La expedición desde el Plata sólo buscaría llevar tropas de refuerzo a un país ya conquistado, para afianzar las comunicaciones con Londres por el Atlántico.

El plan de San Martín puede ser resumido así: invadir a Chile, cruzando la cordillera de los Andes con dos columnas principales, por los Patos y Uspallata, y, por otros pasos, destacamentos menores. Vencer a los realistas en Chile, y luego, por medio de una operación anfibia, ocupar Lima donde se asentaba el centro de la dominación española. Simultáneamente, el Ejército del Alto Perú actuaría de manera defensiva, para pasar a la contraofensiva en el momento oportuno. 

5. Comparando ambos proyectos, el actual presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, general Diego Soria, afirma: “Encontramos enormes diferencias”. Luego agrega: “Como militar profesional capaz, no es extraño que San Martín ideara su plan por propia inspiración, aunque es lógico que buscara conocer todas las opiniones existentes del ejército de las Provincias Unidas al respecto”[6].

Recordemos que San Martín adquirió una experiencia directa en el combate de alta montaña, en la campaña transpirenaica contra los franceses, por lo que puede deducirse que, antes de volver a América, tuvo ya una idea general sobre la conveniencia de cruzar los Andes para llegar al Perú. Pero debió ir perfeccionando su proyecto, con la valiosa información sobre la geografía de la zona, que le proporcionaron Belgrano y Guemes, y con la lectura de proyectos ya presentados. El doctor Bernardo Vera y Pintado, representante argentino en Chile había propuesto en abril de 1813 una acción conjunta argentino-chilena contra Lima. Ese mismo año, el 29 de noviembre, el teniente coronel Enrique Paillardelle, presentó al gobierno un plan que se asemeja bastante al de San Martín.

Posteriormente, en 1814, cuando el general debió reponerse de sus problemas de salud, en Córdoba, tuvo oportunidad de analizar el tema con su gran amigo, Tomás Guido, quien conocía bien el Alto Perú[7]. Guido, siendo oficial mayor del Departamento de la Guerra, contribuyó a la aprobación del plan por Pueyrredón, al entregar una Memoria al Director Supremo interino, González Balcarce, con fecha 20 de mayo de 1816. Esta es la única versión escrita del plan continental, lo que, de ninguna manera convierte a Guido en coautor del mismo; baste señalar que en la Memoria se fija como meta el Alto Perú -actual Bolivia-, y no el Perú, siendo que éste país figuraba en cartas de San Martín, previas a la elevación de la Memoria[8]. 

6. Con referencia a la masonería, está suficientemente probado que San Martín nunca perteneció a la misma, y que la Logia Lautaro -como lo reconoce la Masonería inglesa- era un grupo político no masónico[9]. No está demás mencionar que, según afirma Terragno, posee una nota del Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra[10] donde se admite que en los registros de dicha organización no hay ninguna referencia a San Martín, y agrega: “Según la propia Biblioteca de la Gran Logia, si alguien no figura en esos registros es porque nunca fue miembro de la masonería inglesa”[11].

Esta no es una cuestión menor, pues el catolicismo profesado por San Martín -según demuestra el P. Furlong-  es incompatible con la pertenencia a la Masonería[12]. Pero lo cierto es que la masonería argentina adoptó una actitud desdeñosa hacia San Martín, hasta 30 años después de su muerte. Cuando llegan a Buenos Aires los restos mortales del Libertador, la masonería no participa pues no lo consideraba uno de los suyos.

La primera ocasión en que se sostiene que el general era masón y no católico, fue el 22-6-1883, con motivo del debate por la enseñanza primaria, por boca del diputado Emilio Civit. A partir de entonces, comenzará la leyenda urdida por la masonería argentina, sosteniendo, primero, que la Logia Lautaro era una sociedad masónica, contradiciendo a dos Grandes Maestres: Mitre y Sarmiento, que afirmaron lo contrario. Luego protestarán contra las autoridades por haber ubicado su féretro en la Catedral, bajo la advocación de Santa Rosa. Y hoy insisten en mantener la leyenda, valiéndose hasta de una historieta, dado que en el mundo académico han sido desmentidos. 

En éste día, en que celebramos la Soberanía Nacional, debe afirmarse la necesidad de acentuar el estudio y difusión de la historia argentina, en base a los investigadores serios, y denunciar a los aventureros que deforman el conocimiento sobre los héroes y sus motivaciones.

Esperemos que se verifique la convicción de San Martín, manifestada en una  carta a Guido (18-12-1827): “Yo estoy seguro que los hombres me harán la justicia a que me creo merecedor”. 

Córdoba, noviembre 20 de 2007.- 

Mario Meneghini   


[1]  Pigna, Felipe. “San Martín”; Buenos Aires, Editorial Planeta, 2007.

[2]  Terragno, Rodolfo. “Maitland y San Martín”; Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1998, pág. 15.

[3]  Op. cit., pág. 173.

[4]  Op. cit., pág. 178.

[5]  Pasquali, Patricia. “Acerca del Plan Maitland y su influencia en la estrategia sanmartiniana”; en: Revista Desmemoria, Nº 23/24, julio-diciembre 1999, págs. 43/47.

[6] Soria, Diego Alejandro. “San Martín en el Ejército del Norte, su amistad con Belgrano. El plan estratégico continental”; en: “Gral. San Martín Padre de la Patria, 150 años”; Buenos Aires, Presidencia de la Nación, 2000, pág. 79.

[7]  Pérez Amuchástegui. “Ideología y acción de San Martín”; Buenos Aires, Eudeba, 1966, pág. 23. V. Pasquali, op. cit., pág. 51.

[8]  Pasquali, op. cit., pág. 50.

[9]  Meneghini, Mario. “San Martín no fue masón”; Córdoba, Boletín Acción, Nº 44, marzo 1998 (puede leerse en: http://forosanmartiniano.blogia.com)

[10] Terragno, op. cit.,  pág. 181: Librarian and Curator, United Gran Lodge of England, comunicación personal, 14 de noviembre de 1980.

[11]  Op. cit., pág. 182.

[12]  Episcopado Argentino. “Declaración”; 20-2-1959: “Todo argentino, pero principalmente la juventud, debe saber que Catolicismo y masonería son términos que se contradicen y excluyen absolutamente como el Cristo y el Anticristo”.

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